Adaptándonos a nuestra nueva vida en Lago Agrio, Ecuador


Mudarse a vivir a un sitio nuevo nunca es fácil. Podéis pensar que ya estamos acostumbrados, que lo hemos hecho muchas veces, que ésta ya es nuestra zona de confort… pues nada, error por vuestra parte. La realidad nunca es tan bonita como la pintan, y lo cierto es que los comienzos nunca fueron fáciles. En este caso se nos unía otra dificultad: por primera vez no nos ofrecían el alojamiento. Pero somos chicos de recursos, ¿acaso alguien pensó que no íbamos a ser capaces de solventar ese trámite? Pues Pablo. Eso era lo que más le agobiaba de la llegada.

                Ciertamente, la llegada fue un poco... incómoda (por decirlo de alguna forma). En el avión tuvimos la suerte de venir cada uno acostado en una fila de 4 (tenemos un truco para esto que no vamos a desvelar, pero lo cierto es que muchas veces podemos tumbarnos). Aun así, llegamos a Quito malos como perros tras más de 30 horas de viaje. Llegamos de mañana, y conseguimos aguantar todo el día pareciendo personas decentes. Pero por la noche, en cuanto me metí en la cama, se desató la bestia: el corazón me latía a 200 por hora y no paraba de ir al baño para largar igualmente por arriba que por abajo. Muy agradable, verdad? Y qué me pasaba? Pues que me dio el mal de altura. Eso pasa cuando llegas a un sitio de mucha altura viniendo del nivel del mar. Quito está a 2850 m y se ve que me afectó al cuerpo. No era la primera vez que me pasaba. Cuando cruzamos de Chile a Bolivia, en uno de los tours mas bonitos que hayamos hecho nunca, dormimos una noche a 5000 metros. Aquella noche creía que me moría, mi principal preocupación era que cuando Pablo se despertara por la mañana me encontraría cadáver y a ver cómo se las apañaba para repatriar mi cadáver. Me había dado mal de altura y estaba medianamente justificado por los 5000 m. Esta vez estábamos a 2850, pero se ve que mi cuerpo es un poco delicadito y sólo quiere playa. ¿Veis como tengo razón cuando digo que sólo quiero vivir en chanclas? Es cuestión de supervivencia. Amanecí igual de mala que dormí, pero nuestros amigos habían subido desde Lago Agrio sólo para bajarnos en coche. En coche? 6 horas metida en un coche? Pero si yo sólo quiero morirme!!! Pues si, 6 horitas metida en un coche me pasé, con los ojos cerrados y rezando a todos los dioses por llegar lo antes posible. Lo cierto es que, a medida que fuimos bajando de altitud, me fui encontrando mucho mejor.
QUITO ES UNA CIUDAD COLONIAL PRECIOSA. ESTA ES LA IGLESIA DE SANTO DOMINGO

                Y llegamos a Lago Agrio, nuestro hogar para el próximo año. Como no teníamos casa, nos llevaron a casa de Andrea, una colombiana que vive en una casa de 5 dormitorios a la que le interesaba alquilar las habitaciones. Y allí que nos quedamos, en una habitación con una ventana dando a un trastero (los que me conocen saben que soy una loquita de la luz). Allí pasamos una semana, hasta que un italiano que vivía en la casa se marchó y pudimos mudarnos a su habitación con grandes ventanales. Pero fueron días de crisis, de meternos en la cama, mirarnos a los ojos y preguntarnos: ¿qué mierda hacemos aquí? Pero que no cunda el pánico, esa fase es normal. La fase llamada “qué mierda hacemos aquí” siempre la sufrimos y siempre, a los pocos días, se acaba pasando. Efectivamente, a los pocos días empezamos a sentirnos mejor. De todas formas, el estar en una casa compartida nos afectaba también. Andrea es un encanto de niña, súper amable, no tiene nada que ver con ella. Es sólo que necesitamos nuestro espacio, que hemos convivido muchas veces en otras ONG y que siempre se nos hace cuesta arriba. Y que tenemos 40 tacos y muchos viviendo los dos solos, y compartir ya no está en nuestros planes. Así que desde pronto nos pusimos a buscar piso y no tardamos mucho en encontrarlo. Vimos uno pequeñito que nos pareció perfecto para nosotros y decidimos quedárnoslo. El problema es que aquí los apartamentos se alquilan vacíos, totalmente vacíos. La suerte es que Andrea se marcha a España en diciembre y andaba buscando alguien que le comprara todos los muebles. Unión perfecta, ella se quitaba un problema de encima y nosotros ganábamos una cama y una cocina. Así que el día 1 de octubre nos mudamos a nuestro piso, que aunque pequeñito nos ha quedado genial.
ESTE ES EL EDIFICIO POR FUERA, Y ESA VENTANA ABIERTA EN LA ESQUINA ES NUESTRO DORMITORIO

EL SALON-COCINA-COMEDOR

EL DORMITORIO

              Luego empezamos con el trabajo en el centro. El ISTEC es un instituto superior tecnológico en proceso de convertirse en universidad. Dan clases de 3 carreras diferentes a personas trabajadoras que sólo pueden asistir a clase los fines de semana, por eso trabajamos de miércoles a domingo: miércoles y jueves para preparar y corregir, y de viernes a domingo damos las clases. Hay mucha gente sin recursos que está becada: refugiados colombianos becados por ACNUR, indígenas becados por otra institución y gente sin recursos becados por el Istec. Y aunque hay de todo, a la mayoría le supone un esfuerzo enorme estar aquí y tienen un enorme interés por aprender y aprobar. El centro es precioso. Está a 12 km de Lago, todo rodeado de vegetación y con las paredes pintadas con murales. El sitio es una maravilla y, por suerte, los compañeros de trabajo son geniales. Entramos a las 8 y paramos a las 12 para comer. Comemos todos juntos en una cantina en la que cocinan de miedo. Eso sí, arroz cada día, que eso no puede faltar en cualquier plato que se precie. Para ellos, comer sin arroz es como para nosotros comer sin pan: un sinsentido. De 1 a 5 volvemos al curro y a las 5 a casita. Como el centro está muy lejos, siempre tenemos que estar buscando a algún alma caritativa que vaya en coche para que nos lleve hasta la ciudad. El bus te deja en el km 12 de la carretera y la finca está 2 km adentro. Y aquí llueve mucho.
EL CENTRO DESDE LA ENTRADA
LOS EDIFICIOS PRINCIPALES
LA ENTRADA
ESTA ES LA SALA DE PROFESORES. AQUÍ ME SIENTO YO, CON MI PABLITO A LA IZQUIERDA, QUE MAS PUEDO PEDIR?
LA CANTINA
LOS TERRENOS DEL CENTRO SON INMENSOS Y HAY HUERTOS EN LOS QUE CULTIVAN VERDURAS ECOLÓGICAS QUE PODEMOS COMPRAR
UNO DE LOS MURALES EN UNA DE LAS PAREDES DEL CENTRO

                De momento somos profesores novatos y no nos da la vida para preparar clases y corregir. Los fines de semana (para nosotros lunes y martes) también nos los pasamos trabajando desde casa para adelantar tarea. Las clases son de 2 horas y a mi se me hace duro mantener durante dos horas la atención de 40 personas. Pero me gusta. Me encanta que me llamen Licen, de Licenciada, que se rían con las tonterías que digo o que me escuchen atentamente. Me siento un poco como un artista sobre el escenario, tienes que darlo todo para mantener su atención. De momento yo, que no soy de sudar, sudo como un pollo en el aula. Eso si, el esfuerzo tiene su recompensa y el otro día me dijeron que les encantan mis clases.
EN EL AULA DANDO CLASE, PILLADA POR PABLO A TRAVÉS DE UNA VENTANA

                Así que, poco a poco, nos vamos adaptando a nuestro nuevo horario, nuestro nuevo trabajo, la nueva ciudad. Adaptarse, adaptarse, adaptarse. La vida es una continua adaptación a las circunstancias. A nosotros ese reto nos gusta. Por eso estamos aquí, y aquí seguiremos durante el próximo año, aunque nos coman los mosquitos.

Un nuevo tren da un giro inesperado a nuestros planes

Muchas veces en la vida te pasa un tren por delante. Aparece en forma de oportunidad inesperada y debes decidir si te montas o lo dejas pasar. A nosotros nos ha pasado varias veces en la vida y, por suerte, siempre hemos decidido subirnos. En todas las ocasiones la apuesta salió bien. Y no sale bien siempre porque sea un triunfo. A veces sale bien porque, aunque salga mal, siempre implica un aprendizaje y la valentía de haberte subido. Porque subirte a trenes inesperados tambien da miedo. A veces, mucho miedo. Pero hay que ser valiente e intentarlo, y sólo con eso ya habrá merecido la pena.


Yo soy una persona muy cobarde. Lejos de lo que pueda parecer, los cambios me dan mucho miedo. La paradoja es que he elegido vivir una vida de puro cambio, quizás por el reto que me supone conmigo misma. Cada año es diferente para nosotros, completamente diferente al anterior, con gente nueva, en un país diferente o en muchos, y cada año, antes de empezar una nueva aventura, el miedo se apodera de mi.

Ir a trabajar a la India, con la Fundación Vicente Ferrer, fue mi sueño durante muchos años. Pero a pesar de la cantidad de veces que había deseado estar allí, los días antes de viajar me los pasé aterrada sin poder dormir. Y ahora puedo decir que este año en la India ha sido uno de los mejores de mi vida. Tanto que irme de allí fue duro, me costó mucho cerrar esa puerta. Pero, evidentemente, uno no puede ser un eterno voluntario, así que tocaba decir adiós y buscar una nueva oportunidad.
Y la nueva oportunidad ha venido de donde nunca la hubiéramos esperado. En el momento perfecto, en un lugar al que nos apetece bastante volver... Y es que sólo una semana después de haber llegado a España, un amigo nos mandó un email pidiéndonos hacer un skype para proponernos una cosa. Casi un mes hemos tardado en poder tener esa conversación, pero en cuanto hablamos y nos contó el proyecto, supimos que estábamos dentro.

En 1999 hicimos el primer voluntariado de nuestras vidas en Ecuador. Para nosotros fue una experiencia muy especial porque fue la primera y fue muy bonita. Allí conocimos a Pablo y Enrique, dos chicos españoles que, por azares de la vida, se quedaron a vivir allí. Y son estos chicos los que ahora nos proponen volver. Ellos han montado en Lago Agrio, una ciudad al oriente del país, en la Amazonía ecuatoriana y en la frontera con Colombia, un Instituto Técnico Superior en el que se imparten varias carreras para gente sin recursos o trabajadores con dificultades para acceder a estos estudios por falta de tiempo. Han decidido confiar en nosotros y nos proponen, a Pablo montar la carrera de enfermería, y a mi impartir asignaturas de humanidades. El proyecto nos parece muy bonito, un nuevo reto para nosotros y, lo que es más importante, cuentan con los dos. Y encima en Ecuador, en el mismo lugar al que fuimos hace 20 años. Evidentemente no podíamos decir que no.

Cuando acabamos de hacer el skype supimos que otro tren había parado en nuestro anden y, como no podía ser de otra manera, sabíamos que teníamos que subirnos. Y aquí estamos, con los billetes comprados y un compromiso mínimo de un año. El próximo 19 de septiembre volaremos a Ecuador para comenzar una nueva etapa que esperamos con mucha ilusión y con menos miedo que otras veces. No se si porque el sitio me es conocido, porque se que hay gente que nos espera con cariño o porque me motiva mucho el reto. El caso es que estamos muy contentos de que la vida nos haya puesto esta oportunidad por delante. Y esperamos hacerlo bien y no defraudar a la gente que está confiando en nosotros. Pablo y yo, por si acaso, ya estamos estudiando! Os tendremos al día de los avances. Gracias por estar ahí!


Que ver en Dubai

Una ciudad lujosa, extravagante, desmesurada, limpia y ordenada. En Dubai todo es "lo más": lo más grande, lo más lujoso, lo más alto, lo más caro... Esta ciudad sólo puede ser fruto de la locura de un pirado al que le sobra la pasta y se le ha ido la cabeza, no cabe otra explicación. Y una curiosidad: he visto a más mujeres con burka en Anantapur que aquí.


Que ver en Katmandu y alrededores

Katmandú es uno de esos sitios que siempre hemos querido ver, pero que después del terremoto sabíamos que iba a estar muy deteriorado. Y la verdad es que está todo hecho polvo, pero poco a poco va resurgiendo de sus cenizas. Aún así, Katmandú nos ha encantado porque ofrece rincones preciosos con mucha historia.


Cómo hacer un treking en Nepal y no morir en el intento. La ruta del Poon Hill en los Annapurnas.


Nepal era otro de esos regalitos que nos quedaban por abrir. Teníamos muchas ganas pero, por distintos motivos, nunca había sido el momento de venir. En esta ocasión se han alineado las estrellas y aquí estamos, con agujetas hasta en las pestañas. ¿Por qué? Pues porque venir a Nepal y no hacer un trekking es casi un pecado. Así que nosotros, que no queremos pecar, decidimos que teníamos que hacer uno. Da igual que seamos unos pencos y no hagamos deporte ni por prescripción médica, o que no hayamos ido a la sierra más que para coger castañas o charlar con amigos.

Qué ver y hacer en Bali


Acabamos de pasar 21 días en Bali, y a pesar de que 21 días son suficientes para que algo se convierta en hábito, hemos hecho bien poco, ¿por qué? Pues porque somos mu perros y estábamos muy cansados de nuestro trabajo en la fundación Vicente Ferrer. Como ya habíamos estado en Indonesia no teníamos mucha más intención que ir a ver los dragones de Komodo. Ya os dijimos que los primeros 15 días estuvimos cuidando una casa de lujo a través de housesitting (mindmyhouse.com). Durante ese tiempo no hicimos grandes cosas, la casa estaba en la playa de Sanur, que nos ha sorprendido bastante para bien. La playa de Sanur está al este de Denpasar; pensamos que sería una playa sin mucho para hacer, pero sorprendentemente está llena de hoteles, restaurantes, tiendas de souvenir y, lo mejor, tiene un paseo marítimo de 6 km, la mitad pasa por una playa para indonesios que se llenan de gente los domingos y la otra mitad del paseo va por la zona de guiris. Como a nosotros nos encanta andar nos hemos pegado grandes caminatas por la orilla del mar que tanto habíamos echado de menos estando en Anantapur.  Al principio  usábamos el coche y el chófer de la casa, pero luego nos vino un poco grande a nosotros, acostumbrados a ir de tiesos por la vida, así que decidimos alquilarnos una moto para poder movernos por libre.  Con nuestra moto íbamos a la playa  y varias veces nos fuimos a Ubud a pasar el día.  






Ubud es una ciudad maravillosa que ha crecido mucho desde la última vez que estuvimos. Volvimos a visitar los templos y los palacios que son verdaderamente preciosos y comimos en algún sitio bonito, aunque no hace falta recomendar ninguno porque Ubud está lleno de sitios en los que puedes comer lo que quieras, comida Indonesia o comida occidental. 
En la isla hay terrazas de arroz por todas partes, las más típicas y famosas están al norte de Ubud, pero se han convertido en algo completamente turístico.  Antes solo podías verlas desde lejos, pero ahora permiten que los guiris se adentren en ellas y es imposible hasta hacer una foto, ha perdido todo el encanto. A nosotros nos parecieron mucho más bonitas las terrazas de arroz que están justo dentro de Ubud. Pasando el templo principal hay una calle con el suelo de cemento lleno de firmas de gente. Es una cuesta que sube muy empinada, es mejor ir con moto porque estaba un poco lejos y es todo cuesta arriba. La moto la alquilamos por 50.000 rupias al día, que son como unos 3'5 €. Aquí podéis ver fotos de los dos arrozales.



 Arrozales en Ubud


Arrozales al norte de Ubud

Otro día nos alquilamos un coche por 150.000 rupias, unos 10 €, para ir a ver las cosas que están más alejadas, como el volcán y el lago Batur que vimos desde un mirador, o el templo Gunung Kawi, que está excavado en la roca en medio de pura vegetación y resulta impresionante. También visitamos el templo Pura Ulun Danu Batur, en el que se celebraba una ceremonia y todo el mundo iba vestido con los trajes tradicionales y cargados de ofrendas. Este último templo nos impresionó mucho, si vais a Bali no dejéis de verlo, y tampoco podéis perderos el templo madre (Pura Besakih), esta vez no hemos ido a visitarlo pero es una absoluta maravilla. Eso sí, prepárate a pagar una entrada de 60000 rupias (4€) si visitas este último, que aunque no es mucho da un poco de coraje porque antes costaba mucho menos. Y no olvides llevarte un pañuelo para cubrirte las piernas tanto si eres hombre como si eres mujer, a modo de falda, ya que aunque lleves pantalón largo no está bien visto entrar en los templos sin el Sarong. Pero no importa si se te olvida, ya que a la entrada de cada templo hay miles de señoras que te los venden o alquilan baratos.



 Templos en Ubud



 Templo de Gunung Kawi

 Nuestro cochecito a 10€ el día



El templo que más nos gustó, el Pura Ulun Danu Batur


Después de 15 días volvían​ los dueños de la casa y nos tocaba dejar nuestro pequeño paraíso. Decidimos comprar un vuelo con lo que habíamos ahorrado en esos días sin tener que pagar hotel y volar hasta Flores, la isla desde la que salen las excursiones para ver los dragones de Komodo, Pero eso ya lo hemos contado en otro post. A nuestra vuelta de Flores nos hemos venido a un hotel en Kuta para pasar nuestros últimos 6 días en la isla. En Kuta puedes encontrar hoteles de muy buena calidad a muy buen precio. Nosotros hemos estado en un hotel magnífico en un buen sitio por 18 € la noche con un piscinón maravilloso, pero en este mismo hotel hay habitaciones por 11 € que merece muchísimo la pena, con baño incluido, el único problema es que no tienen lavabo pero tienen váter y ducha. Por 11 € la mejor relación calidad precio que hayamos visto nunca y si no, mirad las fotos. El hotel es el Matahari bungalows, y está en la calle Legian, pleno centro de la movida Balinesa pero sin que se oigan los ruidos de los bares cercanos, ya que tiene un inmenso jardín y no se oye una mosca al dormir. 


 Nuestra habitación de 18€




La habitación de 11€


Kuta nos ha sorprendido a lo bestia. Cuando estuvimos aquí hace 8 años el pueblo eran literalmente dos calles. Ahora es una ciudad inmensa que se ha unido a la playa que está más al norte llamada Seminyak en un sinfín de restaurantes, hoteles y tiendas de souvenirs. Hemos estado en muchas de las playas más turísticas del mundo como Playa del Carmen o Koh Samui, pero os aseguro que nunca hemos visto nada tan bestia como esto, absolutamente pasado de rosca, increíble. No sé si es el típico sitio que debes odiar, pero es el paraíso de la fiesta y lo barato. De cualquier forma a nosotros nos mola, porque después de la vida completamente de ermitaño que hemos vivido estando en Anantapur, nos apetecía guireo del duro y tener mil opciones para comer comida que no fuera hindú. Hemos pasado las mañanas metidos en la piscina y las tardes paseando por una inmensa playa de muchos kilómetros viendo los atardeceres preciosos. Y aunque yo he estado un par de días malita de la barriga, nos ha servido bastante para desconectar y relajarnos y así poder seguir el ritmo de la aventura.



Y nada más, ahora toca despegar para cambiar de tercio completamente, de la playa nos vamos a la montaña, concretamente a Nepal donde nos encontraremos con nuestra querida amiga Arancha y donde seguro que lo pasaremos genial y fliparemos con la cultura tibetana como ya nos pasó en Sichuan. Un beso!



Cómo ir de Bali, Gili o Lombok a Komodo y excursiones para ver los dragones


Ir a Flores a ver los dragones de komodo no es tarea fácil. Requiere un trabajo de investigación y tampoco hay mucha información actual en los blogs. Acabamos de volver de allí, así que voy a escribir todo lo que hemos averiguado, con precios incluidos, por si a alguien puede servirle de ayuda.
Cómo llegar?

El primer dilema es cómo desplazarse hasta flores. Hay varias formas, aunque no conozco la logística de todas:

1. Hay barcos privados que salen desde Bali y las Gili y que te llevan hasta Flores en un viaje de 4 días. Por el camino pararas a hacer snorkeling y verás islas preciosas. Los precios, por lo que hemos averiguado, rondan los 100€ y podrás contratarlo en cualquier agencia en Bali o las Gili. Incluye las comidas y el equipo de snorkeling. Lo malo, tendrás que compartir superficie para dormir y convivir con el resto de guiris que vais en el barco, con el peligro que conlleva que te toque al lado un tocador de ukelele.

2. Tienes la opción de hacer la mitad del trayecto en barco y la mitad en autobús. Esto quiere decir que cruzas en barco a la siguiente isla y la cruzas en bus, luego a la siguiente y así hasta que llegas a Flores. Creo que tarda unas 32 horas. Los precios oscilan entre 32 y 20€, dependiendo si compras un ticket directo hasta Labuan Bajo o vas comprando los tickets separados por tu cuenta. Según nos dijeron, es fácil comprar los tickets uno a uno y así te ahorras unos 10-12€. El trayecto sería el siguiente: 

- Padangbai (Bali) hasta Lembar (Lombok) en ferry (4-5h, precio unos 3€)
- De ahí minibus a la estación de buses de Mataram (1'5€)
- Desde Mataram se compra el billete hasta Labuan Bajo o vas comprando tramo a tramo, primero de Mataram a Bima, que incluye un trayecto de ferry entre la isla de Lombok y Sumbawa, tarda unas 12-13h y cuesta unos 12'5€. Sale a las 3 de la tarde, si coges un ferry temprano desde Bali igual te da tiempo a coger éste.
- Luego coges un bus desde Bima hasta Sape (1'5h y cuesta unos 2€).
- En Sape te bajas en el muelle y coges un ferry hasta Labuan Bajo (4'5€ y tarda unas 6-7h, sale a las 8-9 am).

3. Hay un ferry público que sale de Bali y Gili dos veces al mes y en 32 horas te deja en Flores. Es una opción barata, el barco es inmenso y tiene camas con colchonetas para dormir. Lo único es que las fechas varían, así que tienes que escribirles para preguntarles cuando sale en el siguiente mes. Cuesta 17€ y la compañía se llama Pelni (pelni.co.id).

4. Avión. Es la que escogimos nosotros. Como hemos estado 15 días cuidando una casa, hemos ahorrado bastante y nos dimos el capricho del avión. Hay muchas compañías. Nosotros volamos ida con NAM y vuelta con Wings. En total 120 € i/v. Una hora de trayecto. Ir del aeropuerto a la ciudad de Labuan Bajo cuesta 50.000 Rps (3,30€) en taxi, pero nosotros lo hicimos andando. Son sólo 2 km y queríamos ir preguntando en los hoteles por el camino. Pero hay muchas cuestas, aviso, y no tantas opciones de hoteles en el camino.


Dónde dormir?

Una vez en Labuan Bajo toca buscar hotel. Mi opinión? A Labuan Bajo el turismo le viene grande. Hay pocos hoteles, muy malos y muy caros. Puedes encontrar habitaciones con baño por 100.000 Rps (7€) pero os aseguro que son lo peor de lo peor, y eso que nuestro nivel de tolerancia a habitaciones cutres es bastante alto. Por 200.000 rps tienes habitaciones un pelin más limpias, pero nada del otro mundo. Nosotros pasamos dos noches en el Surya Hotel por ese precio, habitación con baño, wifi y desayuno sin aire acondicionado. No está mal, la mejor de las 3 en las que dormimos. 
Sacamos por 180.000 una habitación sin aire ni WiFi en el Chez Félix pero el baño era repulsivo, al menos en nuestra habitación. 
Por 250.000 tienes habitación con desayuno, WiFi y aire acondicionado. Dormimos en una en el hotel Bajo Beach que no estaba del todo mal, aunque el baño era lo peor, y lo que pagas me parece muchísimo para la calidad del sitio. Allí hay por 150.000 habitaciones sin aire pero vimos una y salimos de allí escopeteados. Que poco interés de mantener tu hotel decente madre mía.
El hotel Green Prundi cuesta también 250.000 con aire, WiFi y desayuno buffet. Unos amigos durmieron allí y dicen que está bastante bien. 
Hay hoteles mucho más caros. Hay uno muy occidental y limpio en el centro llamado El Pirata, pero una cama en habitación compartida cuesta 250.000 (17,5€), una barbaridad según mi opinión por muy limpio que esté. Pero me da la sensación de que, como el turismo se queda aunque el sitio sea una mierda, pues piensan que pueden cobrar lo que quieran y tener el hotel hecho una mierda que no importa. Tapas de váter rotas, grifos que no funcionan, lavabos negros que no han visto el jabón en su vida... Lo de los hoteles en Labuan Bajo no tiene nombre, y menos aún viniendo de Bali, donde los hoteles son baratísimos y fantásticos. 

El hotel Surya en Labuan Bajo

Que excursión contratar? 

Una vez que tienes hotel tienes que buscar la excursión para ir a ver los dragones. Hay dos islas a las que puedes ir para verlos: Rinca y Komodo. Puedes hacer dos cosas:
1. Contratar un tour en barco de dos días en los que te llevarán a ambas islas y a muchos otros puntos típicos. Básicamente en esos dos días ves todo lo importante. Duermes en el barco y te incluye almuerzo, cena, desayuno y almuerzo. Sales a las 5,30 de la mañana y vuelves al día siguiente a eso de las 6-7 de la tarde. En otras épocas del año, cuando hay más turistas, hay opción de hacerlo en un barco con dos o tres cabinas dobles para dormir, claro que es mucho más caro. Ahora, como no hay mucha gente, sólo estaban saliendo barcos que llevan a 10 personas y duermes en la cubierta todos juntos sobre colchonetas (open deck boat). Nosotros encontramos éste por 750.000 Rps (53€) por persona, a lo que hay que sumar las 250.000 (17.5€)  de la entrada al parque nacional y el ranger que te guía por la isla para buscar los dragones. El pase sólo sirve para un día, por lo que tienes que intentar coger una excursión que visite las dos islas el mismo día (Rinca y Komodo). Si cada día visitas una tendrás que pagar esas 250.000 dos veces. En total unos 70€ por persona.

2. La segunda opción es hacer una excursión de un solo día y volver a dormir a la ciudad. Puedes hacer dos tipos de excursiones:

   A. Excursión de un día a Komodo (para ver los dragones), Padar Island (treking para subir a la cima para ver las impresionantes vistas), pink beach (snorkeling cerca de una playa cuya arena es rosada) y manta point (nadar con decenas de mantas gigantes, una absoluta pasada). La puedes sacar por 400.000 Rps regateando mucho. Nosotros la sacamos por 450.000  Rps (31,5 €) pero un barco para 4 personas, nosotros y dos amigos que conocimos allí. Era genial porque teníamos el barco para nosotros solos. No incluida ninguna comida, llevamos nosotros cosas para comer en el barco. Si incluía las máscaras para el snorkeling. A ese precio tienes que sumarle los 250.000 (17,5€) de entrada al parque. Salimos a las 5;30 de la mañana y volvimos a las 6.30 de la tarde.

   B. Rinca y un par de puntos para hacer snorkeling. No hicimos ésta, por lo que no podemos decir si merece la pena o no. Supongo que si. Costaba 250.000 Rps (17.5€) regateando mucho, más los 250.000 de entrada al parque.

Nuestra excursión a Komodo con unos amigos de España

Alquilar una moto:

Si te sobra algún día en Flores tienes la opción de alquilar una moto a 60-75.000 Rps al día dependiendo de tu capacidad de regateo. Puedes pasar el día visitando alguna playa más al norte, una catarata o viendo la puesta de sol en algún punto alto. La isla de flores y las que la rodean son preciosas, llena de colinas redondeadas y de vegetación. Desde cualquier punto al que vayas verás un paisaje precioso.
IMPORTANTE: ahora es posible alquilar una moto en Labuan Bajo y devolverla en Maumere, al otro extremo de la isla. Imagino que también es posible hacerlo en sentido inverso. Eso facilita las cosas a la gente que tiene tiempo y quiere atravesar la isla.

Donde comer?

No hace falta recomendar ningún sitio. Labuan Bajo está lleno de restaurantes para comer. Eso si, es más caro que Bali. Hay restaurantes guiris con comida occidental (desde unos 4€ el plato), sitios indonesios donde comer comida local (desde 1 €, unos nasi goreng cuestan 30.000-2€) y el mercado nocturno de pescado. Esta al final de la calle principal. El precio varía según el tamaño del pescado. Los calamares los hacen de muerte y puedes pagar 5-7 €  por un calamar para dos personas.
Aquí tenéis un resumen de los puntos más importantes de la visita a Flores. Seguro que me he dejado algo, así que si tienes información que pueda complementar a esta, por favor añádela en un comentario.
Todos esos precios son de finales del mes de abril, no se si en otra temporada subirán aún más, pero sería para flipar porque ya me parece todo carisimo. Feliz visita a Flores y los dragones de komodo!


Los dragones de Komodo

Desde 2009 cuando vinimos por primera vez a Indonesia nos quedó la espinita clavada de no haber visto los dragones de Komodo. Ahora por fin nos hemos quitado el antojo y los hemos visto. Reto superado! Respecto a cómo llegar a flores, la logística de encontrar hotel y contratar excursión, escribiremos un post detallado que creemos que podrá ayudar a mucha gente. De momento me centraré en la experiencia de tener a unos bicharracos tamaño Falete delante. Nosotros contratamos una excursión de un día que nos llevaba a varios puntos de interés cerca de Flores. La excursión, tras mucho buscar, la sacamos para nosotros y una pareja encantadora a la que hemos conocido aquí, Clara y Timon, española ella y medio griego medio alemán él, por 450000 rupias (unos 32€) cada uno en un barco solo para nosotros cuatro. A eso hay que sumarle la entrada del parque Nacional de Komodo (250.000 rps). El caso es que conocimos a Clara y Timon buscando la excursión, y cuando los escuchamos hablar en español les preguntamos si nos uníamos para hacerlo y así fue. Y estuvo genial, porque congeniamos muy bien y pasamos un día muy bonito juntos. El barco saldría al día siguiente a las 5:30 de la mañana, así que allí nos encontramos los cuatro y empezó la aventura. La primera parada fue en la isla de Padar, una isla entre Komodo y Rinca con unas vistas espectaculares. Os dejamos una foto, no hay más que decir.


Allí estuvimos como una hora tras la que salimos rumbo a la isla de Komodo. Allí tienes que pagar la entrada al parque y te asignan un guía. Al nuestro no se le entendía ni media palabra porque parecía que tenía una patata en la boca al hablar, así que lo apodamos cariñosamente "el bocallena". Con el bocallena nos fuimos a buscar a los dragones tras cargar con un arma infalible por si algún dragón se ponía gallito: un palo. No habíamos caminado más de 50 metros cuando vimos al primero a la sombrita de la cocina del recinto, al olor del cazón en adobo y los montaitos de pringá que seguramente servirían allí de desayuno. Y la verdad es que impresionan mucho, son unos lagartos enormes con unas garras que te podría rajar de arriba a abajo con solo rozarte, y con unas babas resecas alrededor de la boca como para darle un besito. Pues allí estaba el bicho, descansando a la sombrita para quitarse del calor diurno. Como llegamos a la hora del calor estaban poco activos. Seguimos caminando y vimos a dos más igualmente tumbados a la sombra y al lado de un charquito de agua donde podían beber y al que se acercan sus posibles presas para beber y así darles fácil caza. Pero parecían ni inmutarse al ver a los guiris haciéndoles fotos. Por lo visto la siesta para los dragones también es sagrada. Hicimos el treking mediano (hay corto, mediano, largo y aventurero) que supuestamente duraba hora y cuarto, pero nos lo ventilamos en 40 minutos, se ve que el bocallena tenía más hambre que Elena recién levantada y metió el turbo. Desgraciadamente no vimos ningún dragón más, aunque vimos un ciervo y un jabalí salvaje. Pero contando con que son salvajes, creo que ver 3 no está nada mal. Nos quedamos con la sensación de que había sido todo muy rápido. Te cuesta mucho tiempo y dinero encajarte allí y en media hora ventilado, de vuelta al barco que se ha acabado tu trekking.






De ahí fuimos a pink beach, una playa muy bonita donde hicimos snorkeling y vimos mogollón de corales y peces de colores. No es nada especial, pero para un rato esta bien. La única pega es que el agua estaba fría y no aguantamos mucho. Y de ahí pusimos rumbo al manta point, que no es un sitio lleno de gente vendiendo CDs ilegalmente, sino una zona donde se concentran decenas de mantas con las que puedes nadar. Eso sí, si eres rápido, porque nadan a una​ velocidad tremenda. El capitán del barco, que rozaría los 18 años raspados, aceleraba y las adelantaba y luego nos tirábamos al agua a esperar a que pasaran por nuestro lado, y fue alucinante! Ver a decenas de mantas nadar alrededor tuya es algo indescriptible (y un poco acojonante, la verdad). Fue la guinda del pastel para acabar un día memorable. Llegamos a Labuan Bajo como a las 6:30 de la tarde, así que vimos el amanecer y el atardecer desde el barco, y las puestas de sol aquí son preciosas. 
Esa noche cenamos en los puestos de pescado que hay cerca del puerto, pescado fresco hecho a la barbacoa, buenísimo y bien de precio. 







Al día siguiente cogimos una motito y nos fuimos con Clara y Timon a una playa que hay cerca del pueblo y allí estuvimos bañandonos y pasando la mañana tranquilos. Elena, Timon y yo fuimos nadando a una isla que había enfrente de la playa, desde la que había una vista preciosa. Después de comer y de merendar con sobremesa de largo y tendido como nos gusta a los españoles, nos fuimos a ver el atardecer desde un mirador en lo alto de una colina. Y como ya os he dicho antes, los atardeceres son preciosos, se pone el sol por el mar rodeado de islas llenas de vegetación... Una pasada.


 Las vistas de la bahía de Labuan Bajo

 Había vistas preciosas por todos lados

 Los atardeceres eran espectaculares

 Y las playas perfectas

 Labuan Bajo desde arriba

Y tras unos días muy tranquilos y tras haber cumplido el sueño de ver los dragones de Komodo, volvemos a Bali para pasar los últimos días en Indonesia de nuevo en el relax de la playita y los buenos restaurantes, que aún no nos hemos recuperado del todo del trabajo en la fundación.
Pronto os podremos un post detallando como llegar a la isla de Flores desde Bali o las Gili, con precios orientativos. Un abrazo a todos y disfrutad!



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